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Las duchas del gimnasio

Hacia unos cuantos meses que no hacia actividad física, decidí entonces anotarme nuevamente en el Gimnasio, además estábamos en Agosto y faltaban pocos meses para que comience la temporada de verano. (En argentina el 21 de diciembre comienza el verano). No me inscribí en el gimnasio donde lo hacia habitualmente, lo hice en uno que estaba de “moda”, necesitaba cambiar de aire y me pareció buena idea concurrir a este, aunque el precio era bastante alto.

El Lunes 19:50 entre al gimnasio mostrando mi nuevo carnet de socia a una Secretaria muy bonita y simpática, me dirigí al vestuario para dejar mi bolso en algún casillero, cuando lo hacia observe la sala de complemento de pesas y era muy distinto el ambiente, chicas muy lindas con lindos cuerpos y ropa muy a la moda, chicos muy a la moda también, lejos estaba del ambiente de mi ex gimnasio, donde casi todos solo se ocupaban de hacer ejercicio físico sin importar el atuendo o el peinado. En fin, no era lo que mas me gustaba pero como toda mujer, esto me daba letra y mucha para hablar y contarles a mis amigas.

En el vestuario había una señora que se ocupaba constantemente de la limpieza y el orden. Encontré un casillero, guarde mi bolso, me acomode las calzas y el top y me dirigí al salón de Tae Bo. La clase duro 1 hora y me fascino, termine muy cansada pero satisfecha por recomenzar mis actividades físicas. Algunas chicas al terminar la clase se dirigían al salón de pesas, yo estaba muy cansada y me fui derechita a las duchas. Era un vestuario grande. Me senté junto a mi bolso, me desvestí, me envolví en una toalla y me dirigí a las duchas. Eran como 10 duchas 5 de un lado, 5 de frente, divididas por una especie de fibra de vidrio pero sin nada para utilizar tipo puerta, ni una cortina. Comencé a ducharme y no pude evitar observar las duchas que estaban frente a mi, en una había una chica de unos 20 años aprox., tenia un cuerpo monumental, la miraba disimuladamente pues no quería quedar como una “pervertida”, en la ducha que estaba junto a ella, se aseaba una mujer grande, de unos 45 aprox. de edad pero también con cuerpo muy formado. Si bien yo estaba bien físicamente, ver semejantes cuerpos intimidaba un poquito.

Pasaron los días y semanas y me fui habituando muy bien no solo físicamente sino también socialmente pues ya entablaba conversación con unas cuantas chicas y algunos chicos también. Un viernes, realice mi clase de Tae Bo y luego pase al salón de Pesas, hice bicicleta, cinta y un poco de ejercicio con mancuernas, eran ya las 22:30 aprox. éramos muy pocos en el gimnasio, el mismo cierra a las 23 Hs. Ya exhausta pero feliz me dirigí a los vestuarios. La sra. de limpieza se había ido. En ese momento solo yo estaba desvistiéndome y había una chica duchándose, pues escuchaba la lluvia caer.

Abrí el grifo del agua, y la lluvia baño mi cuerpo muy sudado.

– Hola como estas?. Me saludo la chica saliendo de su ducha.

– Hola, muy bien..gracias. Le conteste.

Quede sola en el vestuario. Y por primera vez escuchaba el silencio del mismo. Me estaba enjabonando y oí voces, tipo murmullos de 2 o 3 hombres. Me quede atenta tratando de escuchar de donde provenía, pero no podía descubrirlo. Otra vez murmullos y risas. Nuevamente me quede inmóvil pero no sabia de donde venia. Comencé a pensar que me estaban espiando, pues tantos murmullos y risas y de golpe silencio daba para imaginarme eso. Termine de enjabonarme, me envolví en la toalla y me fui. La idea me quedo fija en la cabeza y estaba segura que no me equivocaba, algún hueco o ventiluz o vaya a saber que, servia para espiar en el vestuario de damas.

Otra semana de actividad física, observaba mucho mas a los hombres buscando alguna mirada que delatara. Llego el viernes y como siempre me quedaba hasta tarde haciendo ejercicio. Luego de la clase y de un poco de pesas me fui a las duchas. Comencé a desvestirme y dos chicas ya cambiadas me saludaban retirándose. Estaba sola otra vez.
Abrí el grifo de agua caliente, me estaba enjabonando cuando escuche una vez mas los mismo ruidos de la semana pasada. Lejos de molestarme, tal vez por pensar mucho los días anteriores, la idea de ser espiada me estaba despertando cosquilleos…me estaba calentando. Comencé a pasarme el jabón lentamente y con movimientos sensuales, por mis brazos, hombros y especialmente por mis pechos, donde hacia círculos con una mano y con la otra lo acariciaba. Tenía los pezones erectos, duros. Baje mis manos y mis dedos comenzaron a frotar mi clítoris, me estaba masturbando con mis ojitos cerrados, tenia un estado de excitación total, me olvide de donde estaba. Una mano la tenia apoyada sobre la pared de cerámicos y la otra no dejaba de frotarme.

–Hola… Escuche una voz y casi caigo del susto y la sorpresa. Era un muchacho que solo conocía de vista, de verlo en la sala de maquinas y pesas. Lo observe inmóvil y el me miro a los ojos para luego bajar los mismos hacia mi cuerpo.

– Te estuve observando, te ayudo?. Me dijo. Yo seguía sin poder pronunciar palabra, ni atine a taparme el cuerpo. Se abalanzo hacia mi, bajo el agua que no dejaba de caer. Me apoyo contra la pared. No me defendí, no me negué, tampoco lo aprobé, solo estaba ahí y esta persona aprovechaba mi pasividad. Apretaba su cuerpo contra el mío, pasándome su lengua con desesperación por mi cuello, cara, boca, sus manos apretaron mis pechos, para luego bajarlas y tocarme bruscamente la vagina y meterme dedos en cuanto orificio encontraba.

– Te gusta bebota??..ehhh!???..estas calentita eh!!…siii?..eh!. Me decía sin dejar de pasarme su lengua. No me salían las palabras, no entendía lo que me estaba pasando.

– Dame esas tetitas!..dásela a papito. Y bajo su cabeza hacia mis pechitos. Se metió una entero en la boca, succionándolo. Sentí un poco de dolor pero seguía sin reaccionar. Luego el otro pecho entro en su boca.

– y esa conchita?..ehhh!?..como esta esa conchita?..a ver… Se arrodillo, me abrió las piernas y comenzó a comerme la concha. Esa es la palabra justa, ya que lo hacia con desesperación.

– Holaaaa…se puede???. Levante mi mirada y vi a dos hombres mas observándonos, uno era el que limpiaba los vestuarios de hombres. Los dos me miraron y sonrieron. Solo los mire.

– Esta todo bien!!. Vengan!!. Dijo el que me estaba comiendo mi vagina y volvió su cabeza hacia mi entrepierna. Comenzaron a desvestirse murmullando entre ellos. Quedaron desnudos, los observaba y ellos mi miraban a los ojos también acariciándose sus penes.

No puedo hacer nada, ya estoy metida en esto, yo me lo busque. Fueron todos pensamientos que pasaron por mi cabeza al observar como se acercaban los dos restantes. Uno de ellos cerró el grifo y el agua dejo de caer. Comenzaron a manosearme, mientras que el 1ro. no dejaba de lamerme la vagina. Este finalmente se puso de pie. Estaban los 3 casi pegados a mi cuerpo, tocándome, sentía manos por todo mi cuerpo, también comenzaron a apoyarme sus penes sobre mi cuerpo.

– Te animas a chuparnos la pija a los tres?. Me dijo uno sonriéndome. Me hablaba como si los cuatro hubiésemos quedado para algo así desde hace tiempo. Me estaban violando. Pero ellos no lo veían así y era mi pasividad.

Me arrodille y los tres me apuntaban con sus pijas. No podía creer lo que estaba a punto de hacer. Tome una pija con mi manito y me la lleve a la boca. Me la metí casi toda y se la chupe. Otro tomo mi mano que estaba sin usar. Y me hizo tomar su pija. Lo comencé a pajear. Finalmente tome dos pijas con mis manos pajeandolos y la otra con mi boca. Escuchaba que hablaban entro ellos. Fui turnándome pija por pija en mi boca, todas tenían un sabor agrio, raro, pero era lo de menos. Entreabrí mis ojitos mientras no dejaba de meterme una verga en la boca y observe una de mis manos pajeando a uno de ellos. Me sentía la mas puta, la mas sucia y su vez me gustaba sentirme así por primera vez en mi vida.

Eran muchacho que no me gustaban, en lo mas mínimo, el del vestuario, era bastante desagradable físicamente. Pero eso no importaba en ese momento. Solo era Divertirse con Mariana y aprovechar que ella estaba de acuerdo. Así pensarían ellos.

– Vamos hacia los bancos, que acá esta resbaloso y nos podemos caer. Dijo uno de ellos. Cuidándose y…. cuidándome!!!. Uno me tomo del brazo y me ayudo a pararme.

Uno de ellos se sentó y me hizo señas de que le chupara la pija.

– Agachate..así se la chupas a el y nosotros nos turnamos para ir por atrás..si?.

Mis piernas derechas, abiertas, incline mi torso hacia delante apoyando una de mis manos sobre el banco, con la otra tome la pija del que estaba sentado y me la metí en la boquita.

– Dejame a mi primero..dale..jaja. Escuche que decía uno de ellos. Y sentí como apoyo la punta de su verga en mi vagina. Empujo y la metió toda dentro de mi.

– Uhhhhhh….No puede evitar emitir pequeños quejidos. Estaba en la posición donde mas siento la pija cuando me cojen.

– Ahhhhh….Ahhhhhhh…siiiiii. No se cual de los dos me estaba cogiendo pero por sus gemidos estaba disfrutando mucho metiéndomela.

– ayy..uhh..por favor..uhh..acaba afuera..uhh. Fueron mis únicas y primeras palabras y me volví a meter la pija en la boca.

– Si bebe…quedate tranquila. Me contesto siempre embistiéndome.

– siiiii….siiiiiiiii….uhhhhhhhh…ahí vaaaa. Sentí su verga a punto de explotar dentro de mi. La saco rápidamente. Y sentí como chorros de semen bañaba mi espalda y cola.

– Ohhhhhh..Ohhhhh…uhhhhhhhhhhhhh…siiiiiiii… Ahhhhhhhh….veni Jorge. Jorge apoyo su verga y otra vez senti una pija dura dentro de mi.

– mmm..que linda la tenes bebe..estrecha..como te siento…mmmm..que linda colita. Me decía, tocándome con uno de sus dedos el orificio del ano. Creo que salivo sobre mi orificio, ya que sentí algo frió que me caí sobre el, comenzó a meterme un dedo siempre cogiendome.

Mis piernas tambalearon por primera vez, pero me mantuve firme. Sabia lo que estaba a punto de venir, no aguante mas y sacando la pija de mi boca…explote a gritos en un orgasmo de puta como siempre quise sentir.

– AHHHH..AHHHHHHH…AHHHHHHHHHH…MmmmmmMmmmmmm..Siiiiiiiii.

– Que lindo bebe…grita bebe..grita. Me decía uno de ellos mientras los otros reían.

– Uyyy acabo yoo..acabo yooooooo.!!!!

– AFUERAAAAAAAAA…acaba afueraaaaaaa. Le grite.

– Siii mamita…siiiiiiiiiiiiiii….Ahhhhhhhhhhhhh…Ahhhhhhhhh. Otra vez chorros de semen inundaban mi espalda. Era increíble pero sentía mi vagina palpitar y con la sensación de que nunca había sacado la pija de mi conchita.

– Bueno..por fin muchachos…sentate arriba mio bebe..seguro debes estar cansada. Me dijo el que estaba sentado. Me tomo la mano ayudándome a reincorporarme. Tuve un leve mareo por estar tanto tiempo en esa posición pero fue fugaz. Coloque una de mis piernas sobre el banco, siempre ayudado por el, luego la otra…y nuevamente sentí esa verga dura que estaba en mi boca dentro mio. Lo abracé para no caerme, apoye mi cabeza sobre uno de sus hombros, y comencé a moverme rápidamente, nunca me había movido así en mi vida, pero me lo estaba cogiendo.

– Uyyy.siiii bebe….siii..como te moves.!!!..uhhhh. Me decía mordiéndome el cuello.

Uno de los que había acabado estaba sentado a un metro de mi, con sus ojos clavados en mi vientre mirando como me movía. Estaba prostituida, tímidamente prostituida pero lo estaba. Tenia ganas de acabar otra vez, cuando escuche la puerta del vestuario y escuche una voz.

– Vamos muchacho..apuren que me quiero ir.

– Sii, ya estamos Daniel. Ya nos vamos. Le contesto uno.

Era la voz de Daniel, el dueño del complejo. Apurándolos por que quería cerrar el gimnasio. En ese momento me quise morir. Tenia trato con el. Me sentí la mujer más sucia del mundo. El les estaba haciendo el favor a sus “amigos” para coger con la minita, en este caso yo. Deje de moverme.
– Dale bebe…dale..que ya acabo. Me retruco, sorprendido por mi repentina inmovilidad.

– Dale…dale…bebe.. Me tomo de los cachetes de la cola y me levantaba para poder cojerme mejor.

— Siiii.Siiiiii….agarramela bebeee..agarramela… Tome su pija y lo masturbe, acabando en mi vientre.

Me sente y este comenzó a vestirse, los otros dos estaban semivestidos. No los podía mirar a los ojos…a ninguno. Me pare, fui hasta mi casillero y comencé a vestirme con la ropa que había usado para hacer ejercicio. Estaba empapada de semen, pero me coloque la ropa sin importarme, solo quería irme.

– Cuando quieras lo repetimos…si bebe?. Me dijo uno de ellos. Ni lo mire. Termine de vestirme torpemente, tome mi bolso y me fui…me dirigí a la salida y ahí estaba Daniel, no podía miarlo…

– Chauuu..hasta el Lunes. Me dijo el con voz de estar cansado esperando a sus amigos.

– chau. Le conteste y baje las escaleras rápidamente. Salí a la calle y me tome un taxi.

Autor: Rodrigo




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