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Mi primera vez en casa de mi amiga

Como Perdi mi Virginidad en casa de mi amiga, cuando todos bailaban.

Este es mi primer relato, espero que les guste. Les contaré la historia de una amiga, y de cómo se vio envuelta en un círculo vicioso de sexo. Lo contaré como si fuera ella:

“Tengo 18 años y llevo apenas 2 meses de relación con Frank, mi enamorado, y aunque cuando empecé con el aun era virgen, nunca pude dejar de sentirme súper caliente cada vez que me quedaba sola con él lo cual sucedía muy seguido, debido a que él vivía frente a mi casa y mis padres viajaban constantemente.

Frank y yo siempre nos habíamos acariciado, pero nunca pasamos a tener sexo completamente, solo quedaba en caricias extremadamente excitantes, pero ni él ni yo nos sentíamos seguros de pasar a la siguiente etapa. Un día íbamos a ir al cumpleaños de una amiga en común, que vivía no muy cerca de nosotros, por lo que me iba a quedar en su casa después que la fiesta terminase. Acordamos en que él me iba a recoger a las 11 de la noche para ir hasta la casa de Gaby, mi amiga, en su coche.

No sé por qué, pero presentía que esa noche iba a ser especial, por lo que me demoré un poco más de lo normal arreglándome. Pensaba ir con un pantalón y un top pero decidí ponerme un shorcito, muy pequeño y apretado, que resaltaba mi culo, que dicho sea de paso, es objeto de mucho halagos, al igual que mis tetas y mi cuerpo en general.

Frank ya había llegado y me esperaba sentado en la sala. Mis papas lo adoran, pues es muy educado y está entre los primeros puestos de su facultad, por lo que no encontraron problema alguno en que asistamos juntos a esa fiesta.

-Hola Frank!, disculpa por demorarme, es que no sabía que ponerme.

- No te preocupes amor, cualquier cosa que te pongas siempre te hará ver hermosa- me dijo con una sonrisa. Mis padres también sonrieron.

-Bueno chicos, vayan ya, no se les vaya a hacer demasiado tarde- dijo mi mama, siempre tan precavida.

-Si, buenas noches pá, buenas noches má

-Hasta luego señores- dijo Frank

Salimos de mi casa y nos dirigimos a su coche. Me abrió la puerta del copiloto y luego el subió. Cuando ya estábamos cerca, se detuvo, me miro a los ojos y me dijo:

-Mi amor, estas muy provocativa, me voy a poner celoso cuando todos esos chicos se te acerquen para bailar.

-No mi amor-le dije sonriéndole pícaramente-, solamente voy a estar contigo.

-Si?- y se acerco para besarme tierna y apasionadamente. Nos quedamos besándonos unos diez minutos. Yo ya estaba caliente, pues como mencione al inicio, nuestras caricias nos excitaban demasiado. Al fin paramos, ya me faltaba poco para que mis juguitos empezaran a salir de mi conchita, y obviamente a Frank tampoco le faltaba mucho para correrse. Cuando salimos de su coche, el bulto debajo de su pantalón llamaba mucho la atención, pero no hubo problemas ya que al entrar a la casa de Gaby todo estaba oscuro, tan solo las luces de colores, las cortadoras y el humo.

Las parejas bailaban pegadamente, excitantemente, y así, Frank y yo también nos unimos a esos bailes insinuantes. Como ya habíamos estado “preparando el camino” ni bien empecé a frotar mi culo con su polla (la cual estaba completamente erecta), me abrazo fuertemente y me dijo que me deseaba, que ya no podía mas y que quería follar conmigo.

Eche mi cabeza hacia atrás y le dije suavemente al oído “Sígueme al segundo piso, yo tampoco aguanto más” le di un beso rápido pero cargado de pasión, y subí al segundo piso. Había muchos cuartos, y Gaby ya los había “bautizado” casi todos con su enamorado, por lo que me encamine hacia uno “Virgen”. Cuando entre, rápidamente me quite las braguitas y me puse nuevamente el short, pero me lo deje desabrochado. Al poco tiempo sentí que Frank me llamaba, le abrí la puerta y entro. Me lance a sus brazos y él me comenzó a besar el cuello, y fue bajando lentamente hacia mis tetas, volviéndome loca de placer… exclamando grititos de placer.

-Frank dale, Ohhh, vamos yaaaa métemela yaa… Ahí ahh ahh yaa yaaaa…. Dámela dámela por favor, ya no aguanto más…

Sin parar de besarme, fue quitándome el short, el top… y yo le quite el polo el pantalón, y el espectáculo de ver tremenda polla luchando por salir del incomodo bóxer me dejo impresionada.nos recostamos en la cama y me abrió las piernas y me hizo un sexo oral! Que rico se sentía, sentía su lengua entrar y salir de mi virginal conchita, lo que me hizo tener 2 o 3 orgasmos simultáneos, y correrme en su boca.

El disfrutaba de todos mis jugos y yo necesitaba su enorme polla dentro de mí, quería que me la metiera, pero quise darle un poco de placer, por lo cual me metí su polla en la boca y le chupaba el glande, Frank gemía y me cogía la cabeza para controlar el ritmo de mi cabeza. Al rato me levanto y me echo en la cama y puso la cabecita de su polla entre los labios de mi vagina…. Sentirla ahí fue delicioso, y eso que aun no la tenía adentro.

-Mi amor, sabes que al inicio duele, avísame si te hago daño-me dijo

-Frank apúrate que ya no puedo, dale métela uhmmm!

Frank empujo un poco su polla, y como me había dicho, sentí un ligero dolor pero más pudo el placer de ese momento que ni cuenta me di cuando rompió mi himen. Sus penetradas fueron aumentando de velocidad conforme yo me acostumbraba a tenerla dentro de mí, y dado que casi convulsionaba, gritaba de puro placer, de pronto sus embestidas se hicieron más fuertes y me dijo “Tati me corro, me corro”. La quiso sacar para no correrse dentro de mí, pero yo no se lo permití y le dije “Córrete dentro de mi concha Frank, quiero sentir tu leche en mi, hazme tuya por completo” llegamos al orgasmo juntos, y pude sentir como salía disparada su leche y como mojaba la sabana de la cama con mis jugos. Para evitar hacer mucha bulla nos besamos, para ahogar los gritos de placer.

Cuando termino la oleada de placer, se echo a mi costado y me beso tiernamente, habían pasado dos horas de estar follando, así que nos cambiamos y cerramos la puerta con seguro.

Bajamos y la fiesta seguía, pero estábamos tan cansados pero encendidos a la vez, nos lanzábamos miradas llenas de lujuria, y aunque empezaba a sentir un ligero dolor en mi concha, podía sentir el morbo de que mi primera vez, haya sido en casa de una amiga, en su cumpleaños.

Lo de las sabanas era asunto aparte, Gaby ya se las olía, me conoce muy bien. Nunca he de olvidar esa noche, pues desde entonces, llevo una vida sexual activa con el hombre que amo, el cual me hace sentir un inmenso placer”

Espero que les haya gustado, seguiré leyendo los relatos que se publican para seguir inspirándome. Agradeceré sus comentarios y recomendaciones para mejorar.

Gotiika

Autor: Celezteh




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