tias en directo Accede a las webcams con mayor calidad de la red
« Morena desnuda exhibicionista
Chicas lesbianas haciendo un trio »

Tarde de sexo en la oficina

1 Voto2 Votos3 Votos4 Votos5 Votos Puntuación: 11

sexo oficinaLlevaba un par de meses trabajando en esa oficina y no se estaba mal del todo, pero como cualquier otra oficina era una vida muy aburrida y los días se me hacia muy monótonos, bueno, se me hacían hasta que entró a trabajar Luís, un chico que con solo mirarte conseguía enamorarte y eso había conseguido con todas las chicas de la oficina.

Todas andábamos loquitas por él, y se notaba que a él eso le gustaba por eso me dije que yo no le iba a demostrar en ningún momento que también me atraía, no iba a ser una mas de todas sus fans, eso si que no, así que me propuse pasar por completo de él, aunque en todos mis sueños nocturnos saliera él como protagonista.
Yo hacia mi vida normal en la oficina como si nada hubiera cambiado desde que llegó él, pero según pasaban los días más y más lo deseaba, pero me comía mis ganas y seguía haciéndome la dura. Pero un día, como otro cualquiera note su mirada sobre mí, como intentando conquistarme, me costo mucho pero logre aguantar y tras dedicarle una leve sonrisa proseguí con mi trabajo.

El desenlace de todo esto que os vengo a contar sucedió un sábado en el que me tocó trabajar, pues entre las chicas de la oficina para no tener que ir todos los sábados nos los repartíamos y nos tocaba una vez al mes, y esa vez me tocó a mí. Luis y yo nos habíamos quedado solos en la oficina y un escalofrío recorrió mi cuerpo. Comenzó a hablar tonterías, como queriendo disimular lo que realmente estaba pensando, al mismo tiempo que no paraba de mirar el reloj.

Al cabo de un rato me dijo: ” Ven conmigo que quiero que veas una cosa…” y yo lo acompañe sin mas sospecha.

No sabia lo que quería pero al pasar por los lavabos de chicas abrió la puerta y me hizo entrar. Aluciné y entonces le dije: ” Bueno, ¿qué pasa, qué quieres?, ¿Por qué me has traído aquí?…” a lo que Luis respondió: “¿No lo sabes todavía?”,”Pues no…”, le contesté. Y entonces con un movimiento decidido me apoyó contra la pared y rodeándome con sus brazos me dijo ” Isabel te deseo, tu indiferencia hacia mí me trae loco, te necesito, te deseo y no puedo aguantar por mas tiempo, quiero hacer el amor contigo en este instante, en este momento, no hay nadie en la oficina.

No me digas que tu tampoco lo deseas”- la voz le temblaba de deseo y notar su aliento cerca de mi cara hizo desatar todos los deseos que hasta el momento me había reprimido. Noté como sus manos se deslizaban por mi cuerpo hasta llegar a la parte más sobresaliente de mi espalda y me levantaban con total decisión mi vestido hasta introducirlas dentro de mis bragas.

Lo apresaba firmemente atrayéndome hacia su cuerpo con lo que podía notar la dureza de su miembro sobre mi pubis incrustándose en él con fuerza. Pasó su mano a la parte anterior de mis caderas introduciendo sus dedos en mi sexo y escuché un gemido reprimido salir de su boca, al tiempo que con destreza me acariciaba con su dedo, mientras no paraba de besarme mi cara, mi boca, mi cuello, los lóbulos de mis orejas, me saboreaba completamente con su lengua como un niño lame un niño su helado preferido.

De repente se paró y me miró a los ojos y justo después cayó de rodillas frente a mí e introdujo su cara en mi sexo saboreándolo por todos sus rincones sin dejar un recodo libre sin catarlo, sin degustarlo. Pensé que no podría resistir mas esa sensación, esa excitación que estaba consiguiendo que las piernas me flojearan hasta no poder aguantarme erguida.

Fue deslizándose mi espalda por la pared hasta llegar a la altura de Luis el cual siguió insistiendo sobre mi sexo, masajeando mi clítoris hasta hacerme llagar al punto álgido de mi placer, me hizo estallar en un orgasmo en el cual no pude retener mis gritos de placer sin importarme el riesgo que tenia de que nos descubrieran.

Pero eso no hizo disminuir mis ganas de sentir el miembro de Luis en mi interior, nuestro placer estaba aun en pleno apogeo y ambos queríamos mas del otro. Así que me alzó hasta su cintura y me penetró mientras yo cruzaba mis piernas alrededor de su cintura para sentir la totalidad de él dentro de mí.

Sentía como el placer se multiplicaba por momentos hasta que sentí como eyaculaba en mi interior haciendo llegar la sensación de ese liquido en mi interior de nuevo al orgasmo. Los dos acabamos extasiados de placer y nos quedamos así durante varios minutos con su miembro en mi interior disfrutando de ese momento de locura que nos había unido y había vencido con nuestros orgullos.

Desde ese día tengo que admitir que no veo con los mismo ojos la oficina, que ya no me parece tan monótona.

Helen.

Quieres enviarnos tus relatos y verlos publicados en esta sección? Pulsa aquí

Artí­culos relacionados

Enviar noticia a un amigo Enviar noticia a un amigo

Comentarios Comentarios