Mi Primera Mamada
Mi Primera mamada, por la muchacha mas sexy del salon de clases, WUAOO!!, solo podia sentir su suave y mojada lengua en mi pija..
Mi Primera mamada, por la muchacha mas sexy del salon de clases, WUAOO!!, solo podia sentir su suave y mojada lengua en mi pija..
La bañera desde hace algún tiempo parecía ser uno de los sitios predilectos por parejas heterosexuales para tener sexo pero ahora son también las parejas de lesbianas las que disfrutan de un agradable y morboso baño con sexo, esta pareja de lesbianas se baña juntas pero como suele ocurrir cuando hay dos cuerpos desnudos muy cerca la atracción puede con todo, con la manguera de la ducha comienzan a frotar sus cuerpos hasta llegar a sus chochos que con el masajeo del agua comienzan a humedecerse y a ponerse muy calientes, la situación llega hasta tal punto que no pueden evitar salir del a ducha para posarse en su cama y disfrutar de una buena mamada de chocho, el sexo oral es para estas mujeres uno de los mayores placeres por lo que como podéis sus lenguas nunca paran de jugar con sus vaginas.
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Unos hombres muy guapos y bien dotados iban a hacer un striptease en un club pero al parecer la cosa no acabo como se suponía que debía acabar, las chicas como es lógico en estas situaciones iban a ponerse muy calientes viendo como estos hombres se desnudaban pero lo que estos tíos no podían ni imaginar es que acabarían hartándose de follar con estas hermosas mujeres, poco a poco mientras ellos se desnudan estas chicas se van poniendo cada vez más cachondas hasta que una de ellas aborda literalmente a uno de ellos y comienza a mamarle esa polla tan rica que tiene entre las piernas, al ver la situación otras mujeres deciden seguirle la corriente y comienzan a follar con estos tíos que se suponía que tan solo iban a hacer un striptease en un club.
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A mi me gusta correr y hacer pesas, y me excita muchísimo que me vean desnudo las mujeres, y en el caso de mi prima el solo hecho de pensar que vería mi pene me ponía a mil por hora
Una mañana mi esposa me llama por teléfono y me dice que fuera para la casa urgente pues me tenía una sorpresa imprevista de última hora. Como de costumbre ante estas llamadas de lujuria, dejé todo lo que estaba haciendo, le inventé alguna excusa a mi socio y fui volando para casa.
Mientras aparcaba vi que ya ella estaba en casa. Dejé la moto en la cochera y me fui directamente a nuestra habitación donde ya me esperaba.
Me sorprendió verla vestida tal cual había salido en la mañana para su oficina, solo que llevaba una fina blusa blanca de seda que era un escándalo. Se trasparentaba perfectamente dejando ver su piel, su sujetador y reproduciendo fielmente la linda forma de sus pequeños pero exquisitos y bien formados senos.
Entonces le pregunté por aquella blusa pero con un gesto desenfadado y un poco de prisa señaló el armario que tenemos a un costado de la cama, ordenándome que me ocultara allí y advirtiéndome que bajo ningún concepto saliese de él.
En ese momento sentí que llamaban a la puerta, con lo que obedecí de prisa su orden.
Mientras tanto mi mujer con su rítmico taconeo fue y abrió la puerta, escuchaba voces, pero no alcanzaba a distinguirlas bien, entre los nervios y el estar dentro de un armario sin saber para qué, lo único que escuchaba eran los latidos de mi acelerado corazón.
Pasados unos pocos pero largos e interminables segundos pude oír su voz acercándose cada vez mas, caminaba hacia nuestra habitación, mientras ya podía verla por la rendija de la puerta del armario, la seguía una persona, que para mi sorpresa resultó ser una joven amiga nuestra de Zamora que pasaba unos días con su esposo en nuestra ciudad.
Yo en mi nicho me acomodaba, prácticamente no podía moverme, todo estaba oscuro dentro de aquel armario y me daba mucho miedo moverme y ser descubierto.
Por mi rendija podía verlas, mi mujer estaba sentada en el borde de la cama de frente hacia mí, la chica, también sentada en el borde de la cama pero de frente a mi mujer, por lo que yo solo podía apreciar su espalda y parte de su pomposo culo.
Mi mujer la había invitado hasta nuestra habitación para mostrarle algunas compras que había hecho en las rebajas, bolsas esparcidas por encima de la cama era todo lo que podía ver en estos momentos, en fin, cosas de mujeres.
Sus temas de conversación eran cada vez mas banales y faltos de morbo, cuando ya empezaba a relajarme escuché como su invitada fijándose en la blusa de mi mujer le preguntó si no le daba “cosa” andar con una blusa casi transparente. Con una linda sonrisa, mi chica le respondió que debido al calor del verano en nuestra ciudad las gentes buscaban ropa muy fresca para aliviar tanto bochorno.
Nuestra amiga, con la mirada fija en los senos de mi mujer dijo: me gusta tu blusa, pero yo tengo las tetas muy grandes, creo que no me atrevería a salir así a la calle, aunque no te voy a negar que me daría cierto morbillo sentir como me miran los hombres.
Mi mujer al sentir que la tenía en su terreno le dijo: a mi me encanta que me miren, me gusta sentirme deseada, me hace sentir orgullosa de mi cuerpo y de mi misma, siempre que puedo uso ropa atrevida y escotes de infarto, además me encanta mostrar mis piernas. Mientras mi mujer hablaba ella sin disimulo le miraba los senos, de momento comenzó con una risa nerviosa señalando los pechos de mi mujer. La verdad era de risa, pues aquellos pezones relucían por encima del ajustador y de la blusa. En un momento las dos reían como adolescentes, pero en un descuido mi esposa rozó levemente uno de los senos a nuestra amiga, ella abrió los ojos en señal de asombro, pero la respuesta de sus pezones a la caricia la delató y entonces continuaron riendo y mirándose la una a la otra.
Mi esposa aprovechó la situación para explicarle que sus senos eran una de las zonas más erógena de su cuerpo, que disfrutaba mucho cuando se los acariciaban, mientras le decía esto se aflojaba un poquitín las correas del sujetador por encima de la blusa con el pretexto de que le molestaba en los pezones debido a la excitación.
Nuestra amiga, visiblemente nerviosa, comenzó a decir que su marido había cambiado mucho últimamente y ya no le prestaba atención. El chico se portaba como un animal, solo quería llegar a la cama, tener sexo y saciarse ignorando que ella también quería disfrutar.
Mi esposa haciendo gala de su maestría en este tipo de conversaciones comenzó a recitarle algunos consejos de cómo hacer para disfrutar un poco mas del sexo en la pareja. Atentamente nuestra amiga le escuchaba, se le notaba tremendamente excitada con aquella detallada explicación, inconscientemente se mordía los labios de la excitación.
Entonces dijo que se iba a liberar un poco la cinta de su sujetador tal como había hecho antes mi mujer, pues ahora la excitada era ella, en esta maniobra y sin decir nada se abrió la blusa y casi se sacó del todo el sujetador, dejando intencionalmente casi al descubierto un buen par de duras y firmes tetas.
Desde mi ángulo solo podía ver la cara de mi mujer, que quedó inmóvil, perpleja delante de aquella blusa abierta y unas tetas coronadas por unos pezones que desafiaban al sujetador. Sin mediar palabra y siguiendo un reflejo, mi mujer puso una mano en cada una de ellas, primero tímidamente, como si intentase cubrirlos, para luego suavemente apretarlos dejarlos completamente desnudos.
Acto seguido y sin retirar sus manitas acercó su boca al cuello de nuestra invitada, y este fue el primero de un millón de besos que ambas partes repartieron por sus cuerpos, las vi disfrutar como si se desearan de siempre, cerrando sus ojos y trasladándose a otro planeta, al planeta del placer, del sentir, del sexo.
En un momento eran dos cuerpos desnudos rodando por mi cama, se besaban, se chupaban, lamían, mordisqueaban y un sin fin de cosas mas por las que me moría de envidia. Se tenían mutuas ganas, y se disfrutaban la una a la otra.
Los instantes se me pasaban volando, era como una peli, no podía creer lo que estaba viendo, mi miembro quería reventar, sentía que mis huevos habían desaparecido dentro de mi cuerpo y colaboraban empujando a mi sexo para que se empinara más y mas como la lanza de un guerrero.
Nuestra invitada con maestría reciprocaba cada una de las caricias que recibía, ahora se concentraba en los senos de mi chica, luego bajaba entre ellos siguiendo la dirección de unas gotitas de sudor que la guiaban hasta el vientre de mi chica, pasando por un monte depilado y uniendo labios con labios, unos horizontales y protuberantes, y otros verticales y carnosos, su boca y el sexo de mi mujer. Con un gusto inmenso daba buena cuenta del rojo y sediento sexo de mi mujer, húmedo, hinchado y rico.
Yo por mi parte casi me corría, aguantaba un poco mi leche, intentaba retrasar el momento de mi corrida, quería continuar disfrutando de aquella vista que mi mujer me regalaba a escondidas de nuestra invitada. Mientras ellas se recorrían, una y otra vez entre gemidos, quejidos y orgasmos, era algo capaz de superar toda mi imaginación y todas mis fantasías.
Tendidas en un clásico 69 mi mujer no apartaba su boca del sexo de su presa, alguna vez lo dejaba al descubierto y entonces yo podía ver un sexo rojo y brilloso, luego lo hacía desaparecer hundiendo su cara y su lengua en aquella pulpa carnosa. La otra entonces gemía, chillaba, suspiraba, se corría.
Mi leche salía, me costaba retenerla un poco mas, una suculenta gota coronaba el agujero de mi sexo y yo me la apretaba desde la base, bien pegado a los huevos para evitar que continuara saliendo, sé por las muchas experiencias que hemos vivido mi mujer y yo en nuestras fantasías, que luego tendría que follármela como un campeón para satisfacerle, por eso intentaba retener mi leche, por eso agarraba fuerte mi sexo como se agarra la empuñadura de un hacha.
Ellas continuaban disfrutando, disfrutaban, disfrutaban mucho, se intercambiaban caricias y posiciones.
Mientras, a oscuras me masturbaba, escuché decir a mi mujer su frase clásica: “ahora quiero correrme yo”, y colocó a nuestra amiga boca arriba con las piernas bien abiertas, insertó sus piernas entre las de esta, dejando sus ricos y húmedos sexos uno frente al otro, rozaban sus sexos como si estuviesen poseídas, como la escena mas rica y sensual que he visto y sentido en toda mi vida. Pasados unos pocos minutos unos espasmos tremendos dominaban todo el cuerpo de mi mujer, con unas ondas que la recorrían de la cabeza a los pies, haciéndola vibrar casi al limite de lo físicamente posible, se corrió como nunca la había visto, su cuerpo se tensaba, sus puños se cerraban, los dedos de los pies se le engurruñaban fuertemente y su cara y sus tetas se enrojecían por la presión de la sangre que recorría su cuerpo sin dejar ni un rincón al margen del intenso placer que estaba sintiendo.
Yo por supuesto, demás está decirlo, no pude mas, no pude contener mi flujo, no pude resistirme al placer de correrme viéndolas disfrutar de aquel modo, viéndole en el clímax de su sexo, y emanó de mi interior un río interminable de leche: un río que me exprimió los huevos, que me dejó inmerso en un profundo placer, no sé si no hice ruidos o es que ellas no podían escucharme por lo absortas que estaban mientras disfrutaban de sus orgasmos, pero lo que si sé es que estuve en aquel armario casi veinte minutos mas con un intenso olor a semen y casi semi inconsciente. Fue el tiempo necesario para verlas vestirse sin decir ni media palabra, sin siquiera mirarse a la cara, como si sintiesen vergüenza de lo que habían vivido. Luego desaparecieron hasta muy entrada la tarde que apareció mi esposa como si nada hubiese pasado.
De lo vivido a posteriori con mi mujer y de todas nuestras conversaciones al respecto, les contaré mas adelante, todavía tengo muy presente este hecho, así que lo disfrutaré un poco más, y aprovecho para compartirlo con todos vosotros.
Autor: Alejandro Garcia
Al separarnos de los compañeros de trabajo nos dimos cuenta con mi amigo que queríamos seguir de fiesta, nos fuimos a un club de putas
an pasado siete años desde que la conocí y sé que su recuerdo me ha dejado marcado para toda la vida…
Hola mi nombre es Corrine y hace unos días me sucedió algo muy interesante en una salida “no programada”. Primero quiero darles mi descripción para que puedan irse imaginando como sucedieron las cosas: tengo el cabello negro con visos rojos liso hasta la mitad de la espalda, tengo un cuerpo voluptuoso con busto y cola generosos. en realidad no demérito nada. Ese día vestía con jeans y una blusita con un solo botón.
Mi relato comienza cuando decidí pasar el fin de semana en unos balnearios en el estado de Hidalgo
El placer estaba donde menos lo imaginaba…
Abrí los ojos y solo quedo ante mi una oscuridad cegadora, al fondo de mi visión se divisaba un cielo falso de madera, mirando hacia mis pies una ventana cubierta por una cortina oscura que si apenas dejaba entrar los rastros de luz provenientes de la calle, aunque suficiente para dejar ver el panorama de mi alrededor
Cada vez más mujeres se unen al club de las exhibicionistas, en esta recopilación podéis ver como estas mujeres tan sexys y ardientes se ponen a 100 mientras se desnudan en plena calle o en sitios público, no hay duda de que esta práctica requiere no tener ni pizca de vergüenza ya que incluso una de ellas permite que algunos hombres que pasean por la calle hagan algunas fotos de primeros planos de su chocho, en cambio otras son algo más modestas y lo hacen en sitios algo más apartados lejos de las atentas miradas de hombres deseosos de conocerlas.
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Una historia casi real de cómo descubrí mi sexualidad.
La erupción de un volcán que tenía ante mis ojos sin llegar a verlo.
Cuando usted”, mujer en edad de merecer” se sienta bloqueada, sienta que es imposible llegar al orgasmo, aunque usted se excite normalmente, o la exciten, usted es una mujer anorgasmica.
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